Fermi, el ojo en el cielo

Autor: Mario César Rangel Ramírez

Enlaces: https://astrojem.com/instrumental/telescopiofermi.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Telescopio_Fermi

El sentido de la vista ha sido parte importante del conocimiento humano. Mediante nuestros ojos observamos la naturaleza. También nos miramos los unos a los otros y así, entendemos nuestras similitudes y diferencias. A veces, en muy contadas ocasiones, cuando nuestro hábitat nos parece insuficiente, giramos la cabeza hacia arriba y enfocamos la atención en algo oscuro y misterioso: el universo. 

Siempre lo hemos percibido como algo, profundo, inmenso, solitario, tan inabarcable como los mismos años de su existencia. Y esa duda, ese paso en falso que damos al contemplar su cuerpo nos ha llevado a adentrarnos en él. Lo hemos hecho de distintas maneras, con viajes a la Luna, con exploraciones de la superficie de Marte, con satélites de exploración y con telescopios. Éstos nos han dado una visión más puntual de los secretos escondidos en el cosmos.

El satélite-telescopio Fermi (Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi) es uno de los instrumentos más asombrosos de la ciencia actual, pues su mirada captura una parte del cielo muy importante para nosotros: las fuentes espaciales de rayos gamma. Fue puesto en órbita el 11 de junio de 2008 por un equipo conformado por la NASA, el DOE y agencias financieras de Francia, Alemania, Italia, Japón y Suecia. Se le puso el nombre del físico italiano Enrico Fermi, acreedor del Premio Nobel de Física debido a sus aportes a la teoría cuántica, la física nuclear, la mecánica estadística y al desarrollo del reactor nuclear. 

A través del LAT (Large Area Telescope), componente principal del satélite, se registra todo el cielo con la esperanza de encontrar núcleos activos de galaxia, púlsares o restos de supernova. Estos fenómenos astrofísicos resultan ideales para la generación de los rayos gamma. El rango de sensibilidad con la que detecta este tipo de rayos es de 20 mega-electronvoltios (20 MeV) a 300 giga-electronvoltios (300 GeV). El componente secundario de Fermi, el GBM (Gamma-ray Burst Monitor), es un monitor que localiza los brotes de rayos gamma correspondientes al rango de 8 KeV a 30 MeV. 

En 2010, los científicos recibieron grandes noticias del observatorio espacial, pues éste había capturado 1451 fuentes de rayos gamma. Estas muestras han sido las más provechosas que un satélite haya obtenido en toda la historia de la astrofísica. Además, el telescopio atestiguo la evolución de agujeros negros supermasivos ubicados en galaxias activas, fenómenos significativos para comprender la emisión decreciente de los rayos gamma. También se han recolectado imágenes de 56 púlsares.

Como se puede observar, la duda planteada por ese cuerpo misterioso e inefable ha dado múltiples resultados para la ciencia. Hemos volteado hacia arriba y descubierto un campo de investigación y de asombro tan fértil que parece interminable. Esperemos que la ciencia nos provea de las herramientas necesarias para adentrarnos más en el rubro de los rayos gamma. 

 Y tú ¿qué opinas del observatorio espacial Fermi? Déjanos tus comentarios… 

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